Kárakatúa

Síguenos en

Siguenos en Facebook Siguenos en Twitter

Personajes históricos

Ir al mapa

Santiago Rusiñol. Modernista catalán

DATOS DE INTERÉS

PARA SABER MÁS

Un poco de historia

Santiago Rusiñol y Prats nace en Barcelona en 1861en el seno de una familia burguesa dedicada a la industria textil. Tuvo que ocuparse del negocio familiar a la edad de 22 años por la muerte de su padre. En sus ratos libres recibía lecciones de pintura en la Academia del pintor Tomás Moragas. Con la muerte de su abuelo en 1887, que imponía gran autoridad en la familia, Santiago Rusiñol da un giro en su vida para dedicarse de lleno a la pintura. Se desvincula de la familia y se separa incluso de su mujer Lluïsa Denis.

Estable una estrecha relación con otro pintor, Ramón Casas y entre ambos constituyen la gran  pareja del Modernisme catalán. Además de pintura, Rusiñol, como intelectual de la época, fue uno de los grandes escritores en lengua catalana del fin de siglo. Una obra suya que conectó con el gran público fue su novela L’auca del senyor Esteve, escrita en 1907.

 

Junto a Ramón Casas viajan a París, donde se fraguan como artistas. Será Casas quien le introduce en los ambientes artísticos, Moulin de la Galette en el barrio bohemio de Montmartre, etc. La pintura de Rusiñol, con una temática más paisajista donde plasma la naturaleza, se convierte en unos cuadros más sórdidos, a veces vulgares, más intimistas, donde los personajes están aislados, transmitiendo melancolía y tristeza. Se deja influir por el simbolismo de Eric Satie.

 

Hacia 1860, en París coincide con el artista Zuloaga, quien le descubrió al Greco, en un contexto de revisión del canon artístico, de transformación del ideal de belleza por el de libertad, a través de Zuloaga, y fue uno de sus primeros coleccionistas. De hecho, en los últimos años del siglo XIX adquirió Las lágrimas de San Pedro y la Magdalena penitente con la cruz.

Con Zuloaga viaja a Florencia para descubrir a los pintores del primer renacimiento. Desde ahí vuelve a retomar el paisaje como uno de sus temas preferidos.

 

En 1891 se instala en Sitges y poco después en su casa taller Cau Ferrat, hoy museo, donde se reúne con intelectuales de la época, artistas y escritores y organizar sus Festes modernistes, de donde salen todas las iniciativas para crear una conciencia colectiva del Modernisme y renovar y transformar la vida cultural catalana.

Las obras que Rusiñol había comprado en París llegaron a Cau Ferrat en procesión por las calles en la Tercera Festa Modenista de 1894, rodeadas de los artistas, escritores y músicos más importantes del momento. El acto, un happening avant la lettre, fue un evento de afirmación artística y una exaltación de los valores espirituales del arte, con una dimensión popular y una proyección ciudadana.

El Greco se convirtió en un modelo para los artistas más innovadores del cambio de siglo, que adoptaron las atmósferas vagas, las pinceladas melancólicas y la espiritualidad afinada. Esta reivindicación de Rusiñol resultó decisiva en la revalorización de un artista marginado de la tradición pictórica nacional. 

 

Viaja por distintas capitales de España, pintando jardines y palacios: los cármenes, la Alhambra, jardines de Aranjuez o La Granja, claustros de monasterios, cementerios, etc. En 1899 expone en la Galería L'Art Nouveau de París sus Jardines de España, donde por fin se le reconoce como pintor internacionalmente.

En esta época tiene que ser tratado de desintoxicación en un hospital de París, pues es adicto a la morfina.

 

Junto a Casas, aunque en segundo plano, establecen en la taberna Els Quatre Gats de Barcelona el gran cenáculo del Modernisme, punto de encuentro de las jóvenes generaciones posmodernistas. Allí coincidieron con un joven Pablo Picasso, a quien le apoyaron desde el primer momento.

 

Rusiñol viajo varias veces a Mallorca, isla de la que tenía gran predilección. Allí coincidiría con un joven Joaquím Mir, con quien tuvo una relación con altibajos.

 

Muere en Aranjuez en 1931 y dona su casa y su colección al municipio de Sitges, donde en 1933 se inauguró el Museo de Cau Ferrat.H