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Personajes históricos

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Francisco de Goya en el Museo del Prado

DATOS DE INTERÉS

-Cómo llegar.

HORARIO VISITAS

De martes a domingo: 9.00 - 20.00 h

Cerrado

Todos los lunes del año (incluso festivos) y los días 1 de enero, Viernes Santo, 1 de mayo y 25 de diciembre.

Horario reducido

9.00h – 14.00 h: 6 de enero, 24 y 31 de diciembre.

Horario de taquillas

9.00 - 19.30 h. Acceso al Museo hasta 30 minutos antes del cierre (el desalojo de las salas comienza 10 minutos antes del cierre).

PARA SABER MÁS

-PELÍCULA

La hora de los Valientes.

Director Antonio Mercero. 1998

Nacionalidad Española.

Un poco de historia

A lo largo de toda su vida, el maestro cultivó los más diversos géneros y se expresó con estilos muy distintos. En el Museo del Prado se conservan el más importante y variado conjunto de cuadros de Goya, además de los cuadernos con anotaciones, dibujos, cartones y grabados. La mayoría parten de las colecciones reales.

Los cartones para tapices.

La colección, que consta de 63 lienzos refleja la actividad que desarrolló el maestro entre 1775 hasta 1792 al servicio de la Real Fábrica de Tapices. La temática de la primera época se ciñe a la afición cinegética de Carlos III. Los que realizó posteriormente son fundamentalmente costumbrista de gran colorido y llenas de espontaneidad. Servirían para decorar algunas salas de El Escorial y del Palacio del Pardo, donde la familia real pasaba el otoño y el invierno y cuyas paredes habían de cubrir como protección contra el frío.

En estos diecisiete años Goya recorre un largo camino desde sus comienzos en Zaragoza y sus descubrimientos en Italia con artistas como Luca Giordano o Giaquinto y Tiépolo.

 

Estos cartones le sirven de banco de pruebas para ensayar y perfeccionar soluciones pictóricas. En esa época los cartones no son considerados como obras de arte en sí mismos, por lo que se almacenaron de forma deficiente en los sótanos de la Fábrica. Menos mal que desde Rubens estos modelos se hacían en lienzos y no en papel, así su deterioro fue algo menor.

Pasan al Museo del Prado hacia 1870.

 

Asuntos religiosos.

El religioso es una temática que no entusiasmó demasiado al pintor. En el Museo del Prado se conservan solamente cuatro pinturas de devoción realizadas por encargo fundamentalmente en su época de juventud. Sagrada Familia, El Crucificado, realizado en 1780 al ingresar en la Academia de San Fernando y los bocetos de una Inmaculada, cuyo cuadro se perdió y el de un Prendimiento de Cristo, su cuadro se relaciona con el que hay en la catedral de Toledo.

 

La familia real.

Goya es nombrado pintor de la Corte y su cargo le llevan a pintar a los cuatro reyes con los que convive: Carlos III, Carlos IV, José Bonaparte y Fernando VII. Son muy numerosos los retratos de los monarcas. La obra más significativa es la de la Familia de Carlos IV.

 

Retratos.

Con los retratos Goya alcanza las más altas cotas de calidad. El Museo posee una gran colección de retratos de personajes de la época. A parte de los de la Familia real, también tiene retratos de su propia familia, como la de su mujer Josefa Bayeu y su cuñado Francisco. Un autorretrato y una serie de retratos masculinos y femeninos, como el de Jovellanos, gran amigo del artista.

 

La majas.

Las majas desnuda y vestida son dos pinturas de gran popularidad, todavía sigue siendo enigmática su identidad, hay quien dice que se trata de la Duquesa de Alba. Fueron pintadas hacia 1800.

 

Cuadros de género.

En el Museo se pueden ver obras de pequeño formato, donde el artista se adentra en un mundo de capricho e invención.

 

Cuadros de la Guerra.

A Francisco de Goya le tocó vivir la Guerra de la Independencia (1808 - 1814). De esta época son varios dibujos y grabados, como los Desastres de la guerra, que comienza en 1810 y los lienzos que evocan la Lucha con los mamelucos en la Puerta del Sol, el 2 de mayo de 1808 y el fusilamiento del 3 de mayo de 1808, ambos de 18014.

 

Pinturas negras.

Hacia 1819 y 1823, Goya decora su Quinta, a orillas del Manzanares, catorce pinturas que se distribuían en el comedor. Al principio eran paisajes, que luego se completaron con diversos temas cargados de intención satírica con motivos de brujas y temas mitológicos y bíblicos. Con estas pinturas Goya nos muestra una patética visión de su mundo, en vísperas de su exilio a Burdeos, por reimplantar Fernando VII el absolutismo.