Kárakatúa

Síguenos en

Siguenos en Facebook Siguenos en Twitter

Personajes históricos

Ir al mapa

Francisco de Goya y Lucientes. Biografía

DATOS DE INTERÉS

TEMAS RELACIONADOS

PARA SABER MÁS

Un poco de historia

Nace en Fuendetodos, un pueblo cerca de Zaragoza, el  30 de marzo de 1746. De familia humilde, su padre era dorador y se codeaba con pintores de la época. Su hermano mayor, Tomás siguió el oficio de su padre, y Francisco también tenía inclinaciones artísticas.

Su primer maestro de pintura fue José Luzán Martínez. Éste le obligaba a pintar las mejores estampas que tenía, hasta que cogiera destreza para pintar temas de su propia invención.

 

A los diecisiete años solicita una pensión de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, fruto de la amistad con Francisco Bayeu, amigo de su padre y pintor introducido en la Corte, también era alumno de Luzán. Goya no tuvo suerte y no consiguió el concurso, cosa que su amigo sí. Tres años después, se presenta nuevamente al concurso de la Academia, optando en este momento al premio de 1ª clase. Su estilo personal no es apreciado por el jurado, que otorga el premio en esta ocasión a Ramón Bayeu.

 

Hacia 1770 emprende un viaje a Italia por tierra, pasando por el sur de Francia y norte de Italia, como atestigua su cuaderno de notas de esa época. Visita las ciudades italianas más importantes, absorbiendo al máximo las técnicas pictóricas de los grandes artistas y dibujando las esculturas clásicas. En esta época ya se observa su gusto por lo grotesco y lo satírico.

 

Vuele a Zaragoza, donde varios aristócratas le encargan algunas obras. Con veinticinco años pinta al fresco la bóveda del coreto en la basílica del Pilar, donde demuestra el dominio de esa técnica. Poco a poco va atendiendo los encargos de los mecenas y va manteniéndose con lo que saca de la pintura, ganándose incluso el tratamiento de «don».

Su maestro Francisco Bayeu empieza a confiar en él como pintor y le permite casarse con su hermana Josefa, un año más joven que Goya. Se casan en Madrid, en la iglesia de San Martín el 25 de julio de 1773 y al año siguiente nacerá su primer hijo Antonio Juan Ramón, hijo, que como los cinco siguientes nacidos entre 1775 y 1782 no sobrevivieron. Sólo el último en 1784, Francisco Javier Pedro, alcanzará la edad adulta.

 

La carrera de Goya sigue adelante, realiza una serie de murales sobre la vida de la Virgen para la cartuja del Aula Dei, cerca de Zaragoza y su fama sigue aumentando.

El pintor de Cámara de aquella época, del rey Carlos III, Anton Raphael Mengs le llamó a la corte para pintar cartones para los tapices de la Real Fábrica de Santa Bárbara, el cual se da cuenta enseguida de la gran capacidad inventiva que tiene. Se establece en Madrid, asignándole un sueldo anual de 8.000 reales. En 1775 realiza los primeros cartones  sobre temas de caza para los tapices que decorarán el sitio de San Lorenzo de El Escorial y los años siguientes los cartones para el comedor de los príncipes de Asturias en el Palacio de El Pardo (El Quitasol, La riña en la Venta Nueva, La maja y los embozados, Las lavanderas. El cacharrero).

Los años 70 son muy fructíferos para Goya. Además de los cartones, realiza una serie de grabados de las colecciones reales, de Velázquez.

En julio de 1780 solicita entrar en la Real Academia de San Fernando, presentando el lienzo de Cristo crucificado como muestra de su habilidad, y se le admite como académico de mérito por unanimidad.

En los años siguientes realiza unas pinturas para la basílica del Pilar y la gente no queda muy satisfecha, por lo que se siente deshonrado. Enseguida realiza en Madrid el magnífico lienzo para uno de los altares de la iglesia de San Francisco el Grande, la predicación de Bernardino de Siena y a continuación consigue importantes encargos, como el retrato de La familia del infante don Luis (hermano del rey Carlos III) (1783) o a don José Moñino, conde de Floridablanca (1783), a los duques de Osuna (1785), y a los condes de Altamira y sus hijos (1786-1788).

En 1786 es nombrado pintor de Cámara junto con Ramón Bayeu. Goya será pintor de cuatro reyes: Carlos III, Carlos IV, José Bonaparte y Fernando VII.

Poco a poco va introduciéndose en los círculos intelectuales y de reformistas españoles asociados con la Ilustración europea y se familiariza con nuevos conceptos sobre la educación, las libertades políticas, así como con las nuevas doctrinas de la «razón» y la lucha contra la superstición. Toda la gente adinerada quiere que Goya le retrate, como actores, cantantes y toreros; burgueses y aristócratas. Entabla buena amistad con el magistrado y literato, Gaspar Melchor de Jovellanos, muy aficionado al arte.

 

En 1792 sufre el llamado cólico de Madrid, haciéndole reposar en la cama durante dos meses. Para recuperarse viaja a Andalucía, En Sevilla sufre un nuevo ataque y padece los típicos efectos de debilidad en los pies y en las manos, de los que se repone, pero queda irremediablemente sordo, lo que le hace aislarse totalmente. Regresa a Madrid y se vuelca en una pintura más expresiva y personal que antes. Realiza una serie de pequeños cuadros de gabinete sobre temas taurinos, robos, naufragios, incendios y escenas de bandidos y locos, y más adelante en escenas de graves enfermedades, muertes y violaciones.

 

En 1975 pasa a ser director honorífico de pintura en la Academia, pues su sordera no le permite practicar la enseñanza.

Adquiere nuevos protectores, como los duques de Alba y sobretodo la duquesa, al poco de su viudedad Goya mantiene una relación muy íntima y quizá amorosa. Pinta la Duquesa de Alba en negro (1797).

 

En esta época realiza una serie de aguafuertes satíricos con dibujos caricaturescos o irónicos que se titularán los Caprichos, mezcla originalísima de temas y técnicas cultos (ilustrados) y populares. Estos grabados se publicarán en febrero de 1799.

 

En la década de 1790 muchos son los encargos que tiene entre manos, como los frescos para San Antonio de la Florida en 1798, retratos de los reyes y la familia real; retratos también de Godoy. Pinta La maja vestida para este último y puede que La maja desnuda también, aunque no pruebas de ello.

Con el inicio de la Guerra de la Independencia en 1808, se pone al servicio de la patria y de su taller salen obras de alegorías patrióticas. Parte para Zaragoza mandado por Palafox para representar las hazañas del primer sitio y al final de la guerra, en 1814, pinta los hechos históricos del 2 y 3 de mayo de 1808 en grandes lienzos: Lucha con los mamelucos en la Puerta del Sol, el 2 de mayo de 1808 y el fusilamiento del 3 de mayo de 1808, ámbos de 18014. En ellos muestra lo que es ya el expresionismo moderno, al deformar la realidad para intensificar el valor de lo representado, rebasando así lo temporal y anecdótico. No por casualidad a Goya se le considera el último pintor del mundo premoderno y el primer moderno.

Bajo el régimen de José I había retratado a oficiales franceses y ministros. Muy descontento se plantea salir del país.

 

En 1810 comienza la serie de grabados Desastres de la guerra, que no acabará por motivos políticos. En ellos muestra estar a favor del pueblo y a favor de la Constitución de Cádiz y la causa liberal.

Durante la guerra, en 1812 muere su esposa Josefa y poco después se dice que tuvo relaciones con Leocadia Zorrilla, de veintitrés años y casada.

Goya se queda solo, sin amigos, Jovellanos ya había muerto y otros eran perseguidos por afrancesados o encarcelados por liberales.

Realiza los aguafuertes titulados Tauromaquia y Disparates, que no termina.

 

Hacia 1819 y 1823, Goya compra la finca de la Quinta, a orillas del Manzanares, en Madrid, cerca del actual puente de Segovia. Hoy en díá desaparecida. Una finca de labor, con una casa humilde pero con unas vistas hacia el Palacio Real, el puente de Segovia y San Francisco el Grande, privilegiadas.

Decora su Quinta con catorce frescos de tenebrosas escenas, llamadas Pinturas negras, que se distribuían en el comedor: El aquelarre, La romería de San Isidro, Perro semihundido, Procesión del Santo Oficio, etc... Al principio eran paisajes, que luego se completaron con diversos temas cargados de intención satírica con motivos de brujas y temas mitológicos y bíblicos, muerte, destino y maldad humana.

La obras fueron trasladadas a lienzos y mandadas a la Exposición Universal de 1878 en París. Existen los negativos originales de vidrio en colodión de las Pinturas negras, realizadas por el fotógrafo Laurent de 1874 y conservadas en la fototeca del Instituto dl Patrimonio Cultural de España.

Con estas pinturas Goya nos muestra una patética visión de su mundo, en vísperas de su exilio a Burdeos en 1924, por reimplantar Fernando VII el absolutismo, régimen que perseguía a los liberales y que repugnaba a Goya.

Sin embargo como pintor del rey le hace retratos a él y a su familia, así como a la nobleza y la burguesía de la época.

 

Definitivamente en 1826 pide su jubilación y se exilia a Burdeos, donde vive rodeado de compatriotas liberales y su compañera Leocadia y dos hijos de ésta.

Morirá en tierras francesas a los 82 años, el l6 de abril de 1828, a las dos de la madrugada. Más tarde sus restos fueron trasladados a España y en 1919, donde recibieron solemne sepultura en la capilla de la Ermita de San Antonio de la Florida en Madrid, elegida como el lugar más idóneo para su panteón.

De Francia trajeron los restos de dos cuerpos, Goya y su amigo y consuegro Martín Miguel de Goicoechea ante posibles dudas de identificación, los cuales siguen descansando juntos en esta capilla. A Goya, se dice, además le falta la cabeza, robada sin duda en el siglo pasado para estudios frenológicos.

Al conmemorarse en 1928 el primer centenario de la muerte del maestro, se decidió la construcción de un templo idéntico, gemelo, para que se celebrara en él los cultos religiosos.H