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Fernando II el Católico. Fernando V de Aragón

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-Comarca de Las Cinco Villas

PARA SABER MÁS

ENSAYO

El trágico destino de los Hijos de los Reyes Católicos

Vicente Márquez de la Plata

Editorial Aguilar (2008)

 

NOVELA

 

El manuscrito carmesí

Antonio Gala

Editorial Planeta (1990)

 

 

Isabel La reina

Ángeles de Irisarri

Prisa Ediciones (2012)

 

Un poco de historia

Nace el 10 de marzo de 1452 en la localidad de Sos, una pequeña villa de la comarca de Aragón y a las puertas de Navarra, donde la familia Sada atiende a su madre a punto de dar a luz, doña Juana Enríquez, huída de Sangüesa por culpa de la guerra civil entre agramonteses y beaumonteses. Los primeros partidarios del entonces rey de Navarra Juan I y los segundos de su hijo Carlos de Aragón, fruto del primer matrimonio con la reina Blanca de Navarra.

Tuvieron que esperar a que la contienda acabara, para poder bautizarle en la Seo de San Salvador, en Zaragoza el 11 de febrero de 1453. De ahí se traslado a Barcelona, donde vivió los primeros años.

A la muerte de su tío, Alfonso el Magnánimo, rey de Aragón y Nápoles, fue su padre quien subió al trono , como Juan II de Aragón, convirtiéndose Fernando en príncipe con los títulos de Duque de Montblanc, Conde de Ribagorza y Señor de Balaguer y títulos italianos en Nápoles y en Sicilia que pertenecían a la Corona de Aragón.

Se dice que no fue bien educado académicamente. A temprana edad da muestras de ingenio y de gran memoria, pero pronto es apartado del estudio de las buenas artes. Es buen jinete y gran cazador.

 

El conflicto entre Juan II y su hijo Carlos de Viana, se reinicia entre 1459 y 1460 y Fernando se ve involucrado con tan solo acho años, pues parece ser que su esposa doña Juana quería nombrar primogénito al hijo común, heredando por tanto de Navarra y Aragón.

La relación entre Juan II y su hijo Carlos es cada vez peor, más si cabe al hacerse fuerte ante el poder en Barcelona, por lo que Juan II ordena su carcelación en diciembre de 1460, iniciándose la sublevación de los catalanes y reanudándo por tanto la guerra de Navarra.

 

Poco más durarían las tensiones de primogenitura de los hermanos Fernando y Carlos, pues éste fallece el 22 de septiembre de 1461, convirtiéndose Fernando en sucesor real de Cataluña y Aragón.

 

A pesar de que gran parte de los catalanes estaban a favor de Fernando, algunos nobles, como el conde de Pallars sitia en Girona a éste y a su madre Juana  Enríquez. Las contiendas con Juan II, por tanto, se siguen sucediendo. El príncipe Fernando, ya independizado, con casa propia y sirvientes, ayuda a su padre en todos los frentes.

El 13 de febrero de 1468 muere la madre de Fernando, por lo que se refugia más en su padre Juan II, que con 70 años de edad, y con cataratas, necesita de su hijo para seguir rigiendo el reino de Aragón.

Con la entrada de Francia en el conflicto de Navarra, Juan II y por tanto Fernando se ven en la obligación de unirse con Castilla para hacerse fuertes, rondándole por la cabeza el enlace entre su hijo Fernando y la princesa Isabel I, hermanastra de Enrique IV, sin embargo el rey Enrique tenía otros planes para su hermana.

 

Enrique IV quería que la sucesión de Castilla siguiera la línea de sucesión de los Trastámara, por medio de su hija Juana, apodada La Beltraneja, quien se uniría a Portugal al heredar el trono. Por otra parte el enlace entre Isabel I y Fernando II se estaba preparando. Juan II de Aragón, pensaba en una futura unión entre el reino Aragonés y el Castellano o evitar una unión entre Castilla y Portugal. El enlace tuvo lugar el 19 de octubre de 1469, en el palacio de los Vivero, en Valladolid. Se casaron muy jóvenes, él tenía 17 años y ella tenía 18. Acudieron por separado y de incógnito, por temor a que Enrique IV detuviera el enlace.

Un año después del enlace, en 1470, nacería en Dueñas la primera hija de los reyes, Isabel, casi al mismo tiempo que la amante de Fernando, doña Aldonza Roig de Iborra y Alemany, noble de Cataluña, pues paría a su otro hijo Alonso de Aragón, que sería el futuro arzobispo de Zaragoza y regente de Aragón a la muerte de su padre. El príncipe Fernando, aunque joven, debía de ser un hombre apuesto, con buenos modales, justo. Mantuvo relaciones extramatrimoniales durante toda su vida. En esa época parecía no estar mal visto. De esos encuentros tuvo varios hijos ilegítimos.

 

El asunto de la herencia de la corona de Castilla continuaba, pues Enrique IV acusaba a Isabel de haberse casado con Fernando sin su consentimiento. Poco a poco, con mucha prudencia y convenciendo a la nobleza castellana y teniendo a la familia Mendoza de su parte, fueron siendo bien vistos como los futuros reyes de Castilla. 

Al mismo tiempo y siendo su padre ya muy mayor, ha de entrar el mismo Fernando, como lugarteniente, en la contienda de la recuperación de Rosellón y la Cerdeña al rey francés Luis XI. Además en octubre de 1472, en Pedralbes, se firman las Capitulaciones que ponían fin al conflicto civil entre los catalanes y Juan II, aunque la relación entre las instituciones catalanas y el posterior rey Fernando, tuvieron muchos altibajos.

 

En el asedio de Perpiñán en 1474 contra los franceses tiene que pactar con ellos, por lo que las tropas aragonesas han de retirarse. 

Este mismo año muere Enrique IV y el conflicto de la herencia del trono de Castilla tuvo como desenlace la llamada Guerra de Sucesión Castellana entre los años 1475-1479 y entre los partidarios de cada una de las damas y Fernando podría ser por tanto rey de Castilla y León.

 

El 13 de diciembre de 1474 Isabel es coronada sin la asistencia de Fernando, por lo que éste se presenta de inmediato en Castilla, ya que piensa que pudo haber algún trato personal con la nobleza castellana y obliga a que se firme entre todos los implicados la Sentencia Arbitral de Segovia (1475), donde se reflejan las bases contractuales de gobierno de los reyes Católicos:

En ellas se dice que el nombre de Fernando iría por delante del de Isabel, pero serían las armas de Isabel las que irían delante de las de Fernando, que la Administración de la Justicia la harían juntos, que “tanto monta, monta tanto”. Es importante los intereses comunes que tienen los do, Isabel mira por por Castilla y Fernando mira más por Aragón. No se fían del todo entre ellos y es fundamental la lealtad entre ambos.

 

El rey de Portugal Alfonso V invade Castilla, pues cree que su mujer Juana la Beltraneja es la legítima heredera del trono de este reino y Fernando decide tomar las riendas de la  política castellana. La experiencia de Fernando en las batallas y su gran personalidad, le ayudan a pasar a la Historia como un gran político y militar, siendo reconocido por toda la nobleza, después de asediar Zamora en la batalla de Toro y ganar a los portugueses en la decisiva batalla de la Albuera.

En 1478 los reyes Católicos tienen su primer varón, Juan, y esto hace al rey Fernando afianzarse más a la corona de Castilla.

 

Juan II muere el 19 de enero de 1479 y Fernando sucede a su padre y se proclama rey también de Aragón, por lo que será el rey más poderoso y de más bastos territorios de su tiempo. Después de jurar los Fueros de Aragón es coronado en Zaragoza el 28 de junio. Al frente pone a hombres de su confianza, como Luis Sánchez, Juan Fernández de Heredia e incluido su hijo bastardo Alonso de Aragón, que le prestará un apoyo político fundamental.

 

Así como la relación entre Aragón y Cataluña era conflictiva, la de Aragón con Valencia era plácida. Este reino vivía un momento de esplendor económico debido al comercio. La nobleza valenciana apoyaba al rey Fernando, con  Cabanilles o Diego de Torres como hombres de confianza que aseguraban su estabilidad. Fue a finales del siglo XV y principios del XVI cuando cuando se sufrió una crisis económica de gran envergadura, con un gran endeudamiento, lo que hizo que el reino de Valencia no fuera a más.

 

El rey Católico se ve como el gran emperador que establecerá de nuevo la unidad de España y comenzará la lucha contra los musulmanes. Con ello pondrá de su parte a la Iglesia Católica y le podrían financiar la contienda además de los reinos de Aragón y Castilla.

 

En 1480 los musulmanes toman Alhama y esta será la excusa para iniciar el conflicto. Fernando pierde el asedio de Loja en 1482, muriendo caballeros como Rodrigo Téllez Girón, Maestre de Calatrava. Será en el año siguiente, en la batalla de Lucena, donde empieza a cambiar la “suerte”.  Apresan a Boabdil el Chico, rey de Granada, obligándole a pactar con los reyes Católicos.

Posteriormente conquistan Álora y Setenil y reconquistan Loja por fin, luego Málaga en 1487, Baza y Almería en 1489, estrechando el cerco sobre Granada.

En 1491 se construye el campamento de Santa Fe, muy cerca de la población musulmana y donde el rey Fernando dirige personalmente todos los movimientos, al tiempo de atender los asuntos del gobierno de Aragón y Castilla.

Era cuestión de tiempo la rendición de Granada. La guerra emprendida duró diez largos años, hasta el 2 de enero de 1492, que reciben por fin las llaves de la ciudad por parte de Boabdil, el último rey moro de Granada, y se firman las Capitulaciones de Santa Fe.

 

 

El otro gran a acontecimiento llevado a cabo por los reyes Católicos, fue el descubrimiento de las Américas. Con el pretexto de la expansión del cristianismo, empeño de Isabel, fue con lo que el almirante genovés Cristóbal Colón consiguió la financiación necesaria para emprender el viaje al Nuevo Mundo. Con ello, además, los reyes conseguirían nuevos cauces de expansión comercial.

Con la firma del Tratado de Tordesillas entre Castilla y Portugal, ambas coronas trazaron una línea mediante la cual se repartirán las áreas de influencia en los Nuevos Mundos.

 

Para los reyes Católicos es primordial realizar alianzas con sus hijos y los reyes circundantes para aislar a Francia, de ahí que el príncipe Juan se casará con la archiduquesa Margarita, hija del emperador Maxilmiliano I y la princesa Juana con el archiduque de Austria, Felipe el Hermoso. Ya Isabel, la hija primogénita, se había casado con Alfonso de Portugal, del cual enviudó y volvió a casarse en 1498 con el nuevo rey portugués, Manuel I, manteniendo así la alianza entre los dos reinos.

Todos los planes sucumbieron al fallecer Juan en 1497, e Isabel en 1498, e incluso el hijo de ésta, el príncipe Miguel en 1500.

Gracias a la victoria ante los franceses del Gran Capitán en Ceriñola en 1503 el rey Fernando II es coronado en Nápoles e incorporado a la corona de Aragón. Italia pasa a ser una de sus mayores preocupaciones.

 

El 26 de noviembre de 1504 fallece la reina Isabel I de Castilla, después de una larga enfermedad. Esta pérdida marcaría a su esposo Fernando para toda su vida, como lo constataría el Testamento que escribe el rey en 1516.

Con la muerte de Isabel, la corona de Castilla y León pasaría a su hija Juana y a su esposo Felipe el Hermoso, persona que al rey Fernando II no le era del todo grata. Viendo que también el reino de Aragón pudiera caer en manos de ellos, o del hijo de ambos, es capaz de casarse a los 52 años con una joven dama capaz de engendrar hijos y así poder ser reconocidos como herederos de Aragón. La dama en cuestión es doña Úrsula Germana de Foix, sobrina del rey de Francia, asegurándose además la tregua con su enemigo. El casamiento se lleva a cabo en Dueñas (Palencia), el 15 de marzo de 1506.

Esta decisión cae mal a los nobles castellanos, pues había faltado a la memoria de Isabel, y a partir de ese momento apoyan a su yerno Felipe. El traspaso de poderes de la corona de Castilla recae sobre el matrimonio de forma legal y sin ningún problema por parte del rey aragonés.

Todos los nobles que en la distintas contiendas apoyaron al rey Fernando, ahora le darán la espalda para apoyar al nuevo rey, excepto el Duque de Alba, el Conde de Haro y el Almirante de Castilla.

 

El 25 de septiembre de 1506 Felipe el Hermoso muere y su mujer la reina Juana cae en una profunda depresión no pudiendo ejercer de reina, momento en el que Fernando después de una serie de pactos y maquinaciones, comienza por segunda vez a regir los destinos de Castilla.

 

 

Con las muerte del rey Juan II (1479) el reino de Navarra pasa a su hija Leonor de Aragón, casada con Gastón de Foix, pariente del rey de Francia. A la muerte de ésta, pasa a su hijo Francisco Febo, quien también muere tempranamente en 1483, pasando por fin el reino a la hermana de éste Catalina, también casada con un pariente del rey francés, Juan de Albret.

Los continuos conflictos entre el rey Fernando y el reino de Francia, hacen imposible que Navarra sirva de puente entre los dos reinos. 

En 1512 estalla la invasión del reino navarro por los ejércitos castellanos y mandados por el duque de Alba, conquistando Pamplona y obligando al rey Albret a exiliarse en Francia entre los años 1513 y 1515. Con ello el reino de Navarra pasa a la corona de Castilla y León y se incorpora por tanto a los territorios reinados por Fernando II, llevándose a cabo la anhelada unidad de España y convirtiéndose el rey en el más grande monarca de la Historia.

 

Con 57 años, Fernando todavía se plantea emprender uno de los objetivos más ambiciosos, es la conquista de África, ayudado por el Cardenal Cisneros, hombre importante en Castilla. Pero la participación de las tropas castellanas en la gran Cruzada contra los turcos en 1509 y la conquista de Trípoli en 1510, e incluso pensar en conquistar Alejandría y posteriormente Estambul, hacen inviable  la empresa africana.

 

En 1509 su segunda esposa la reina Germana le dio a luz un nuevo hijo a Fernando, hijo que se llamó Juan en honor a su padre, sin embargo no sobrevivió más que unas horas. El empeño de Fernando en tener descendencia para asegurar su linaje, le hizo tomar unas hierbas con efectos vigorizantes, que provocaron el resultado contrario, pues hay quien dice que fue esta pócima la que le hizo malograrse gravemente, desfigurándote exageradamente. La verdad es que la enfermedad que tenía era hidropesía con mal de corazón. La hidropesía o gota es una enfermedad muy proclive a causar la muerte a gente de la clase dirigente por lo abusivo de su dieta.

 

El día 23 de enero de 1516 en la humilde villa de Madrigalejo, cuando se hospedaba allí camino de Andalucía para supervisar la flota que iniciaría la aventura africana, moría el rey Fernando.

En su testamento decía que quería ser enterrado al lado de la reina Isabel, en la capilla Real de Granada, en cuanto a la gobernación, se quedaría como regente de Castilla y León el cardenal Cisneros y su hijo Alonso de Aragón, arzobispo de Zaragoza, lo sería de Aragón, hasta la llegada de  Carlos de Gante, que sería el heredero de los dos tronos.H