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Personajes históricos

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Velázquez, pintor de Cámara del rey Felipe IV

Un poco de historia

Diego de Silva Velázquez, nace en Sevilla en 1599. Hijo de Juan Rodríguez de Silva y Jerónima Velázquez, es el mayor de siete hermanos.

Desde joven tiene su aprendizaje en el taller del prestigioso pintor Francisco Pacheco, hombre culto, escritor y poeta. No tiene dieciocho años y pasa el examen  para hacerse pintor de imaginería y al óleo, lo que le permitiría ejercer no sólo en Sevilla sino en todo el reino y tener tienda pública y aprendices.

En su aprendizaje se esforzaba por medio de dibujos en dominar la representación del natural y las expresiones de modelo.

Así como las obras realizadas en Sevilla, Pacheco no las elogia, los bodegones y las tabernas con figuras los ensalza por el nuevo tipo de comoposición y los retratos por la verdadera inmitación de la naturaleza que alcanza. Velázquez es el primer artista español del nuevo naturalismo influenciado por la pintura de Caravaggio.

Los temas bíblicos y mi­tológicos, Velázquez los trata con una interpretación especial, las estatuas antiguas las saca con los torsos desnudos de las figuras de los modelos vivos.

 

Al casarse con la hija de Pacheco en 1618, entra en la familia de éste y al ser un hombre letrado y muy bien relacionado, Velázquez tiene acceso a la vida humanista y a codearse con la gente culta de Sevilla, como artistas, escritores, poetas etc,... Además tiene la oportunidad de instruirse y consultar su biblioteca, pues contiene libros de los artistas y humanistas italianos.

Gracias a Pacheco, Velázquez fue nombrado pintor del rey Felipe IV, nombramiento que se produciría en el año 1623. Dicha relación será muy estrecha y durará toda la vida del pintor. Al instalar el taller del pintor en el Palacio Real, la vida con el rey se hace intensa, existiendo seguramente una complicidad entre ambos.

 

Velázquez viaja en dos ocasiones a Italia con el interés de formarse con los clásicos. Uno lo realiza entre 1629 y 1631 en el que descubre a parte de otra técnica, el color de la escuela veneciana y el otro entre 1649 y 1651 donde descubre el arte de la Antigüedad. En este segundo viaje, el rey Felipe IV le encarga que fuera de nuevo a Italia a buscarle pinturas y esculturas antiguas para seguir completando sus colecciones.

 

 

En la corte tiene la oportunidad de contemplar y estudiar las obras maestras de las colecciones reales y, sobre todo, los Tizianos. Como pintor de cámara se dedicó a pintar retratos de la familia real. Colaboró en la decoración del Salón de Reinos del palacio del Buen Retiro con retratos ecuestres, de la Torre de la Parada y de las ermitas de los jardines también del Retiro. Se ocupó también de la decoración de el Alcázar y de algunas estancias de El Escorial. Además de estas ocupaciones, Velázquez fue ujier, alguacil de corte, ayuda de guardarropía, ayuda de cámara, superintendente de las obras reales y el relevante cargo de aposentador mayor de palacio.

A pesar de que todas estas ocupaciones le alejan con frecuencia de la pintura, Velázquez seguiría pintando nuevos modelos, como a la reina Mariana y a su hija la infanta María Teresa. Por otra parte la tranquilidad de ostentar estos cargos le permiten realizar sus obras con una libertad de acción artística en sus obras, pintando cuadros y temas para sí, sin depender de las exigencias de una clientela incontrolada.

 

Hay que tener en cuenta que las obras de Velázquez no han salido de palacio y no son vistas por el público en general hasta que el Museo del Prado abre sus puertas al público en 1819. En ese momento la relevancia del pintor no se hace del todo patente, pues los gustos artísticos de los visitantes de la época, son más bien románticos, con un estilo naturalista y de gran religiosidad, muy distintos al estilo barroco del artista. Por tanto hasta la segunda mitad del siglo XIX no se le consideró el mejor artista de todas las épocas y nacionalidades.

 

Las pinceladas que ejecuta en sus obras, parecen incoherentes de cerca y van tomando sentido según se va uno separando de la obra. Se anticipa de alguna forma a pintores como Manet, quizá el descubridor del gran artista cuando viaja a España en 1865, y pintores del siglo XIX, que tanto le admiraron.

 

El día 6 de agosto de 1660 muere en Madrid. Su cuerpo fue amortajado con el uniforme de la orden de Santiago, que se le había impuesto el año anterior.H

 

 

 

Algunas obras suyas:

 

La Adoración de los Reyes Magos o Epifanía, óleo sobre lienzo, 203 x 125 cm, 1619

Cristo crucificado, óleo sobre lienzo, 248 x 169 cm, h. 1631-1632.

La Coronación de la Virgen, óleo sobre lienzo, 176 x 124 cm, h. 1641-1642.

San Antonio Abad y san Pablo, primer ermitaño, óleo sobre lienzo, 257 x 188 cm, h. 1633.

El triunfo de Baco o los borrachos, óleo sobre lienzo, 165 x 225 cm, 1628-1629.

La fragua de Vulcano, óleo sobre lienzo, 223 x 290 cm, 1630.

Las lanzas o la rendición de Breda, óleo sobre lienzo, 307 x 367 cm, 1634-1635.

Las hilanderas o la fábula de Aracne, óleo sobre lienzo, 220 x 289 cm, h. 1657.

Las meninas o la familia de Felipe IV, óleo sobre lienzo, 318 x 276 cm, 1656.

Mercurio y Argos, óleo sobre lienzo, 127 x 248 cm, h. 1659.

Felipe III a caballo, óleo sobre lienzo, 300 x 314 cm, h. 1628.

La reina Margarita de Austria, a caballo, óleo sobre lienzo, 279 x 309 cm.

Felipe IV a caballo, óleo sobre lienzo, 303 x 317 cm, h. 1634-1635.

La reina doña Isabel de Francia, a caballo, óleo sobre lienzo, 301 x 314 cm, 1635-1636.

El príncipe Baltasar Carlos, a caballo, óleo sobre lienzo, 209 x 173 cm, 1635-1636.

Don Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, óleo sobre lienzo, 313 x 239 cm, h. 1634.

Felipe IV, óleo sobre lienzo, 198 x 101,5 cm, 1623-1628.

Felipe IV, óleo sobre lienzo, 57 x 44 cm, 1626-1628.

Felipe IV, cazador, óleo sobre lienzo, 189 x 124 cm, 1634-1636.

Felipe IV, óleo sobre lienzo, 69 x 56 cm, 1653-1657.

El cardenal infante don Fernando de Austria, óleo sobre lienzo, 191 x 107 cm, 1632-1636.

Doña María de Austria, reina de Hungría, óleo sobre lienzo, 59,5 x 44,5 cm, h. 1630.

El infante don Carlos, óleo sobre lienzo, 209 x 125 cm, 1626-162.

El príncipe Baltasar Carlos, cazador, óleo sobre lienzo, 191 x 103 cm, 1635-1636 .

La reina doña Mariana de Austria, óleo sobre lienzo, 234 x 131,5 cm, h. 1651-1652.

Don Juan Francisco de Pimentel, X conde de Benavente, óleo sobre lienzo, 109 x 88 cm, 1648.

Juan Martínez Montañés, óleo sobre lienzo, 109 x 88 cm, 1635-1636.

Don Diego del Corral y Arellano, óleo sobre lienzo, 215 x 110 cm, h. 1631.

Doña Antonia de Ipeñarrieta y Galdós, y su hijo don Luis, óleo sobre lienzo, 215 x 110 cm, h. 1631.

Doña Juana Pacheco, mujer del autor (?), caracterizada como una sibila, óleo sobre lienzo, 62 x 50 cm, h. 1631-1632.

Pablo de Valladolid, óleo sobre lienzo, 209 x 123 cm, h. 1632-1635.

El bufón «Barbarroja», don Cristóbal de Castañeda y Pernía, óleo sobre lienzo, 198 x 121 cm, h. 1636.

El bufón llamado «don Juan de Austria», óleo sobre lienzo, 210 x 123 cm, h. 1636.

El bufón don Diego de Acedo, «el Primo», óleo sobre lienzo, 107 x 82 cm, 1635.

Don Sebastián de Morra, óleo sobre lienzo, 106 x 81 cm, 1643-1644.

Francisco Lezcano, el Niño de Vallecas, óleo sobre lienzo, 107 x 83 cm, 1636.

El bufón Calabacillas, óleo sobre lienzo, 106 x 83 cm, 1636-1638.

Esopo, óleo sobre lienzo, 179 x 94 cm, 1639-1640.

Menipo, óleo sobre lienzo, 179 x 94 cm, 1639-1640.

El dios Marte, óleo sobre lienzo, 179 x 95 cm, h. 1640-1642.

Francisco Pacheco (?), óleo sobre lienzo, 40 x 36 cm, h. 1619-1622.

Vista del jardín de la «Villa Médicis», en Roma, óleo sobre lienzo, 48,5 x 43 cm, h. 1630.

Vista del jardín de la «Villa Médicis», en ­Roma, óleo sobre lienzo, 44 x 38 cm, 1630.

Autorretrato (?), óleo sobre lienzo, 55,5 x 38 cm, h. 1623.

La venerable madre Jerónima de la Fuente, óleo sobre lienzo, 160 x 110 cm, firmado, 1620.

Cristo en la cruz, óleo sobre lienzo, 100 x 57 cm, firmado, 1631.

Cabeza de venado, óleo sobre lienzo, 66 x 52 cm, h. 1626-1636.

Retrato de hombre, el llamado barbero del papa, óleo sobre lienzo, 50,5 x 47 cm, h. 1650.

Cabeza de apóstol, óleo sobre lienzo, 38 x 29 cm, 1619-1620.

Retrato de Mariana de Austria, óleo sobre cobre, 6,4 x 4,5 cm. Atribución dudosa.