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Personajes históricos

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Santiago Carrillo líder del PCE

DATOS DE INTERÉS

PARA SABER MÁS

La batalla de Madrid

Jorge Martínez Reverte

Editorial Destino. 2007.

 

Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985

Gregorio Morán

Editorial Planeta. 1986

 

Memorias de la Transición

Santiago carrillo.

Editorial Grijalbo. 1983

 

Porqué se ha destruído el PCE

Sergio Vilar

Plaza & Janés. 1986

 

El movimiento comunista español

Antonio Padilla Bolívar

Editorial Planeta, 1979

 

Españoles ante el comunismo

José María Martínez Val

DOPESA. 1976

 

Patido Comunista de España

Santiago Carrillo, Simón Sánchez Montero

Ediciones Albia. 1977

 

Los viejos camaradas

Santiago Carrillo.

Editorial Planeta. 2010

 

Memorias

Santiago Carrillo

Editorial Planeta. 1993

 

Un poco de historia

Nacido en 1915, en una familia obrera jijonense de cinco hijos. Hijo de Wenceslao Carrillo, dirigente destacado del PSOE, ingresó a los 14 en la UGT y a las Juventudes Socialistas (JJSS).  Con 13 años entra  como aprendiz en los talleres de El Socialista. Su precocidad y su facilidad de palabra le abren las puertas a la redacción, causando tal sensación en el partido, que a los 24, 10 años después, fue miembro del buró político del Comité Central de PCE reclamado por la dirección socialista.

La familia de Wenceslao se dirigió a Madrid coincidiendo con el golpe de Primo de Rivera. Aquí en Madrid el concejal del Ayuntamiento Andrés Saborit le reclama como responsable de la información municipal.

Líder de las Juventudes Socialistas, se alinea a los antimonárquicos, organizando el levantamiento y la sublevación de Jaca, que fracasaría.

En octubre de 1933 la derecha llega al poder y se inicia la revolución socialista. De la mano de Largo Caballero entra en el comité revolucionario, presidido por éste. Por la inclusión de ministros del CEDA, se desencadena el golpe esperado. la revuelta es controlada por la policía, siendo Carrillo y sus camaradas detenidos a la espera de juicio. Juicio que nunca se celebraría.
Sin embargo el 17 de febrero de 1936 es liberado y marcha a Moscú junto con otros militantes del PSOE.
En la Unión Soviética  Carrillo causa una buena impresión y se dan los primeros pasos para la creación de un partido único, con la unificación de las juventudes socialistas y comunistas.
Ese mismo año, en 1936, es designado delegado de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid. En esos meses entre 2.000 y 5.000 presos políticos manda a Valencia pero nunca llegaron a su destino. Fueron fusilados en Paracuellos del Jarama y sus cercanías. Hechos que en la actualidad no han sido aclarados todavía, pero que según palabras suyas, “si esos hechos ocurrieron siendo consejero, quizá no sea del todo inocente, como le ocurriría a los ministros de Franco con las barbaries que se cometieron durante sus mandatos, incluso sin conocer al detalle lo ocurrido”. Son muchas las conjeturas de su responsabilidad, para unos el acabar de entrar en el PCE y su ambición, le llevan a no enfrentarse al aparato y por ello no interceder en lo que sucedía. Para otros simplemente no quiso intervenir y por ello tiene una responsabilidad formal. Según los últimos documentos sacados a la luz, demuestran que sí estaba del todo enterado y que los presos políticos fascistas, designados como peligrosos, debían de ser ejecutados de forma inmediata. Carrillo fue destituido el 24 de diciembre por Miaja.

El resto de la guerra, Carrillo se ocupa fundamentalmente del partido. Con un gran aparato propagandístico y la promulgación de la unidad proletaria, termina desplazando al POUM y la CNT.

Reniega de su padre Wenceslao, pues fue uno de los que precipitaron la rendición republicana, ostentando el cargo de Gobernación en el Consejo de Defensa.

Al final de la guerra, en el 1939, cruza la frontera y no volverá a pisar suelo español hasta febrero de 1976,a pesar de que su mujer Chon y su hija Aurora sigan en Madrid. Se pasa 37 años exiliado al frente de la Juventudes Socialistas Unificadas, un partido que hace “a su manera” y el más activo frente a Franco. Con el estallido en 1939 de la Segunda Guerra Mundial, Carrillo desde la URSS va escalando cargos y cada vez se implica más en el PCE. En todos estos años se incorpora al núcleo dirigente de Cuba, estuvo muy activo con las Agrupaciones de Guerrilleros Españoles, antinazis. Nombra a Pasionaria como sucesora, que aunque tiene en contra a otros exiliados, al final sale adelante su propuesta.

En 1946 entra a formar parte del Gobierno republicano en el exilio de José Giral y responsable directo del PCE. Al final de la guerra había que hacer una “limpia” de espías y traidores, tomando Carrillo un papel fundamental como acusador público.

En los años 50 España entra en la ONU y el núcleo del PCE lo condena, aunque fue Carrillo quien demuestra con su actitud más positiva, que hay un nuevo tiempo y por ello debía variar sus métodos y su relación con las demás fuerzas del país.

Con una política de reconciliación nacional, se intenta levantar a los obreros y campesinos junto a la burguesía industrial e intelectual y el apoyo de parte del Ejército a una huelga general, lo que llevará al dictador a su dimisión al ver la respuesta de una gran masa social y por tanto a establecer un gobierno provisional y la convocatoria de unas elecciones a Cortes para determinar la forma del Estado que se quiere. La jornada de Reconciliación Nacional de 1958 y la Huelga Nacional Pacífica de 1959 fracasan, por lo que hay que esperar a la Transición natural que se llevará a cabo 1976 con la muerte de Franco.

En 1959  Pasionaria dimite, pasando Carrillo a ser secretario general y ésta presidenta. Desde ese momento no dejará de tener la máxima autoridad, llegando a expulsar a Fernando Claudín y a Jorge Semprún por no coincidir en el análisis de la realidad española y la forma de hacer del PCE.

Co la oposición de la invasión de tropas del Pacto de Varsovia de Praga en 1968, el PCE se va distanciando de la URSS estalinista, Carrillo ve como el comunismo soviético se va quedando anclado y los países van viendo al PC Internacional como un  comunismo renovado, bautizado como Eurocomunismo, esto sucedía en 1975. Carrillo es visto por los partidos comunistas de otros países como un gran estadista.
Se veía al PCE como una alternativa a la sucesión de Juan Carlos de Borbón. Con la muerte de Franco, Carrillo pensaba que se llevaría a cabo una gran movilización de las masas, que traería la democracia.
Sin embargo la realidad era otra. En 1976 y después de la muerte de Franco, Carrillo y el PCE ven indispensable volver a España, a Madrid, y poder maniobrar desde el interior del país.
El paso de la frontera hacia España lo realizó con su mujer como chófer, en un Mercedes conseguido por su amigo y empresario Teodulfo Lagunero y un Carrillo con peluca como camuflaje.
Desde Madrid la actividad fue frenética, pues se trataba de coordinar controlar la reestructuración del partido en todo el país, visitando varias provincias y realizando viajes a países como Rumania y Japón. Carrillo sabía que su legalización era fundamental para su éxito, necesitaba muchos apoyos, pues las presiones internacionales iban encaminadas a que el PSOE y los democristianos marginaran a los comunistas.

Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno provisional, se reunió con Carrillo en secreto el 27 de febrero de 1977. La condición para legalizar el PCE fue aceptar la monarquía como forma de Estado y la bandera rojigualda. Además se comprometió a controlar el clamor popular. Estas decisiones supusieron un alto coste interno para el PCE pero La cuestión no era Monarquía o República, sino dictadura o democracia.
Dos meses después se celebraba en Madrid una cumbre eurocomunista, en la que asistieron los líderes del PCI y PCF, Enrico Belinguer y Georges Marchais.

Con estos acontecimientos, se había puesto en marcha la Transición.
El PCE era un referente social y su dirigente un político de gran talla. Sin embargo desde ese momento  y hasta las elecciones de 1982 el PCE no supo rentabilizar con votos esa “fuerza social” que contenía, ni siquiera tras el golpe de Estado del 23-F. Poco a poco fue cayendo al olvido.
Ese día, el 23 de febrero, con la entrada del guardia civil Tejero en la Cámara de los Diputados, anunciando el golpe de Estado y obligando con disparos de su pistola al aire que todos los diputados se agacharan, con las palabras “¡al suelo!, ¡al suelo!”. Santiago Carrillo fue el único, junto con el Ministro de Defensa Gutierrez Mellado, que se quedó sentado en su escaño, impasible.
Al final los ganadores de la Transición habían sido el PSOE y los democristianos. Los camaradas del seno del partido comunista responsabilizaron de la debacle al propio Carrillo, y el 9 de junio de 1982 deja la Secretaría General y pocos años después es expulsado del partido. El lo comenta: “En una ocasión tuve que optar entre mi padre y mi partido. Y opté por el partido. En esta ocasión, cuando he tenido que optar entre el partido y mis amigos, he optado por el partido”.
Poco después crea la Mesa para la Unidad de los Comunistas, pero poco a poco se va retirando de la vida pública, aunque sigue atento a los acontecimientos que ocurren en el país, participando en tertulias de interés político.

Santiago Carrillo muere el 15 de septiembre de 2012, durante la siesta, como declararía su hijo José. 97 años de un protagonista de nuestra historia reciente. H

 

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