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Batallas históricas

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Alzamiento militar en Melilla. Año 1936

Un poco de historia

Las elecciones tuvieron lugar el día 16 de febrero de 1936, donde se hizo patente el bipolarismo del país. Tanto las derechas como las izquierdas se presentaron unidas en sendos partidos. Las izquierdas formaron el Frente Popular (que incluía La Unión Republicana, de Diego Martinez Barrio, PCE, PSOE, ERC y la Izquierda Republicana de Manuel Azaña). Las derechas se presentaron agrupadas en el Frente Nacional Contrarrevolucionario (CEDA, Renovación Española, Comunión Tradicionalista Carlista, Lliga Catalana etc.). De estas uniones quedaron fuera la Falange y el PNV. Las elecciones las ganó el Frente Popular por muy poco, aunque en las capitales importantes si ganaron los republicanos por una gran mayoría. Esto se consideró un triunfo indiscutible y fue por lo que la monarquía de Alfonso XIII les entregó el poder.

Pronto el descontento de las derechas se hizo patente por medio de convocatorias de huelgas y creación de grupos paramilitares, principalmente falangistas. Los partidos de izquierdas respondieron con violencia a la violencia. En ese mismo mes de febrero se contabilizaron 441 víctimas políticas en España. Pero no solo grupos paramilitares se dedicaron a minar la labor del gobierno electo. Altos cargos del ejército, de tendencia reaccionaria o partidarios de la vuelta de la monarquía comenzaron a elaborar planes para llevar a cabo una sublevación militar.


A finales de febrero de 1936, el consejo de ministros había acordado una serie de destinos para los principales jefes del ejército sospechosos de no colaborar con el gobierno y que ya intentaron antes dar un golpe de Estado. Los generales Franco, Goded y Mola fueron trasladados respectivamente a Canarias, Baleares y Navarra. Querían alejarlos de Madrid.


La reunión del Alzamiento

A principios del mes de marzo, antes de partir hacia sus nuevos destinos, celebraron una reunión para estudiar las posibilidades de un alzamiento militar, alzamineto que estaba ideado mucho tiempo atrás. Se encontraban en esa reunión los generales Mola, general Franco, Villegas, Fanjul, Orgaz, Ponte, Saliquet, Varela, el teniente coronel Valentín Galarza en representación de la UME (Unión Militar Española), facción ultraconservadora del ejército y algunos otros. Se establecieron de este modo los preparativos del alzamiento.

La dispersión de los principales generales más el exilio en Lisboa del general Sanjurjo, que poco después fallecería en un accidente de aviación, obligaron a la cúpula de generales a nombrar al general Mola como encargado de dirigir la operación desde la Península. Dentro de los planes del general estaba encomendar al general Franco la toma del mando de las Fuerzas de África.

A primeros de Julio, en la madrugada del día 13, fue asesinado del líder de la derecha y exministro de la dictadura de Primo de Rivera, José Calvo Sotelo, a manos de un grupo de agentes de la Guardia de Asalto (Cuerpo de policía creado en 1932, durante la II República). Dicha noticia llegó al Llano Amarillo, África, mientras los principales generales que pretendían alzarse, realizaban maniobras militares. Este hecho terminó de convencer a aquellos generales que se encontraban más indecisos, entre ellos el general Franco. El señalamiento de la fecha del Alzamiento era inminente y quedaba en manos de los generales Mola y Francisco Franco.


El Alzamiento

El alzamiento se inició en Melilla el día 17 de Julio a las 5 horas. Las demás guarniciones de África siguieron el mismo ejemplo y se alzaron tomando el mando de las principales plazas. Mediante un bando (comunicado interno del ejército) encabezado por el general Francisco Franco, el ejército se declaraba en estado de guerra. Franco se hallaba todavía en Canarias. Viajaría hacia Tetuán para ponerse al mandpo de las tropas en el Dragon Rapide.

El 18 de julio el general Franco emitía por radio un comunicado a todos los españoles en el que les exponía el significado del Alzamiento y declaraba el estado de guerra en España. En las primeras horas del día 19 de julio entregaba el mando de Canarias al general Orgaz y se trasladaba en avión a Marruecos para tomar el mando de las Tropas de África, según lo previsto por él y por el general Mola.
Simultáneamente el día 18 de julio el alzamiento se producía en los demás mandos de la División Militar de la Península, aunque con diferentes fortunas. El Alzamiento se estaba llevando a cabo. Su contraseña: “Esta noche Elena ha dado a luz un hermoso niño”.

Dentro de esta semana de confusión, el gobierno no supo dar al alzamiento la importancia que hubiera requerido, ya que pensaban que los rebeldes no contaban con los medios suficientes ni tenían muchos apoyos. Y en realidad, después del asesinato de Calvo Sotelo, el encarcelamiento de los jefes falangistas, Primo de Rivera y Ruiz de Alda, el traslado del general Franco a Canarias, y el accidente mortal del general Sanjurjo cuando viajaba desde Portugal, donde se encontraba exiliado, a España para hacerse con el mando del Alzamiento, parecían hechos suficientemente notables como para hacer perder fuerza al Movimiento.

Pese a estas adversidades los rebeldes pronto consiguieron el poder en Galicia, León, Castilla la Vieja, Navarra y Aragón. El alzamiento fracasó en las grandes ciudades y principales centros industriales como Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia.

En el norte, el País Vasco, Santander y Asturias quedaron en manos del gobierno de la República y Oviedo y Gijón quedaron en manos de los rebeldes. En el Sur, el alzamiento tuvo éxito en Cádiz, Sevilla, Córdoba, Granada y Algeciras e igualmente en la plaza de Santa María de la Cabeza y el Alcázar de Toledo.

 
Desarrollo del Alzamiento en Melilla

Debemos de ser conscientes que la guarnición española que se encontraba en Marruecos era la de mayor número, debido a que era una zona de alto conflicto (recordemos la reciente Guerra del Rif) y por ello el General Mola, el encargado de dirigir toda la operación desde la península, sabía que esta guarnición iba a ser clave en toda la operación. Por ello el alzamiento se inició en Melilla.

El plan de operaciones no iba a presentar demasiados problemas ya que a excepción del comandante en Jefe de la Circunscripción Oriental, el general de brigada Manuel Romerales Quintero, y unos pocos militares fieles al gobierno y del propio gobierno de la ciudad de Melilla, que pertenecía al Frente Popular, todos los demás militares estaban de acuerdo con la insurrección al gobierno republicano.
Aunque desde Madrid se dieran las órdenes pertinentes para frenar el golpe, las posibilidades de frenarlo serían nulas.

Los acontecimientos se sucedieron de esta manera. En la mañana del día 17 los oficiales insurrectos se reunieron en la sala de cartografía del Cuartel General. El coronel Juan Seguí, encargado de dirigir la operación desde allí comunicó las órdenes que le había remitido el General Mola. La sublevación comenzaría a las 5 de la mañana del día 18 de julio. Se trazaron los planes sobre como ocupar los principales edificios públicos de la ciudad y se comunicaron estos planes a los principales jefes de la Falange para que estuvieran preparados.
Aquí surgió un hecho que precipitaría todos los acontecimientos. Uno de estos líderes de la Falange, Álvaro González, comunicó las intenciones de los militares a los dirigentes republicanos, quienes a su vez se lo comunicaron al General de Brigada Romerales.
En el momento que los militares abandonaron la sala de cartografía para ir a comer, el General Romerales ordenó al teniente Zaro, esperar a que los militares regresaran de nuevo a la sala de cartografía para rodear el edifico y detenerles.
Cuando el teniente Zaro entró en la Sala para llevar a cabo la detención la situación era irremediable. El Alzamiento se había adelantado.
Uno de los militares allí presentes, el coronel Darío Gazapo, telefoneó a la unidad de la Legión Extranjera para que se presentara allí inmediatamente. Ante tal situación el teniente Zaro, sabedor que no tenía nada que hacer contra la Legión, se rindió en aquel mismo instante ante los militares sublevados. La primera intentona de frenar el Alzamiento había fracasado. Después de esto el coronel Juan Seguí, como oficial al mando, y en nombre del general Franco, se dirigió al despacho del general de brigada Romerales pistola en mano.

Dentro del despacho ya se estaba produciendo un altercado entre los oficiales de Romerales. Unos le decían que se rindiera ante esta situación y otros, todo lo contrario, que arrestara a los insurgentes. En ese momento de indecisión de Romerales, Juan Seguí entró en el despacho y le apuntó directamente, obligándole a rendirse.

Habiéndose hecho con el poder del Cuartel General de Melilla los militares decretaron el Estado de Guerra del ejército y según los planes acordados en la sala de Cartografía, ocuparon los edificios públicos en nombre del general Franco, pese a que éste todavía se encontraba en las islas Canarias, cerraron todos los centros de gobierno y detuvieron a todos los dirigentes republicanos.H

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