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Ibiza capital (Eivissa)

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Un poco de historia

La ciudad de Ibiza es una ciudad fortificada, debido a ese enclave del Mediterráneo, que ha pasado de mano en mano. Isla de corsarios. Los corsos recababan allí para reparar las embarcaciones después de ataques a naves de otros reinos, facilitando la dinamización económica de la isla.

Encontramos superposición de edificaciones unas sobre otras. La ciudad alta de Ibiza, Dalt Vila es la zona más antigua y difícilmente expugnable.

 

Después de la Segunda Guerra Púnica en que los romanos aniquilan a los griegos y da comienzo la Romanización de la Península, los ibicencos se federan a Roma pero siguen manteniendo su carácter púnico y su autonomía, es por ello por lo que no existen  muchos restos arqueológicos romanos.

Los árabes se hacen con el puerto de Ibiza hacia el 902 d.C., fortificando la ciudad y construyendo sus típicos barrios, caracterizados por callejuelas creando un conjunto urbano único, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

En el año 1235 cae en manos españolas. Se vuelve a fortificar, esta vez con estilo medieval, construyéndose la catedral gótica.

En tiempos de Felipe II, entre los años 1584 y 1615 se incorporan nuevas fortificaciones a cargo, primero del arquitecto italianos Juan Bautista Calvi y posteriormente de Jacobo Paleazo, que son las que vemos en la actualidad. El conjunto amurallado está inacabado, todavía en el siglo XIX se seguía trabajando en él. Es de los mejor conservados del Mediterráneo.

 

Consta de siete baluartes y un revellín unidos por cortinas de murallas. El conjunto tiene forma de heptágono irregular. Los muros de la antigua fortificación medieval, sirven de contramuralla.

 

La subida hacia la laberíntica Dalt Vila se accede por las cuatro entradas de que consta el recinto amurallado La principal es el Portal de les Taules (Tablas), junto al Mercat Vell (Mercado Viejo). Se llega desde las llamada popularmente calle de las Farmacias (Calle Aníbal), alcanzando la plaza de la Constitución y el Mercat Vell. Llegamos al Portal renacentista de les Taules. Una rampa de piedra nos lleva al Portal, presidida por el escudo de armas de Felipe II y franqueado por dos estatuas romanas.

Pasados los arcos, a la derecha nos encontramos con la plaza de la Villa, plaza con numerosos comercios de mercancías típicas ibicencas y varias terrazas de bares y restaurantes.

En un nivel superior y sobre el baluarte de Sant Joan se encuentra el Museo d’Art Contemporani, ubicado en la antigua sala de armas del siglo XVIII y donde fueron prisioneros los franceses en la Guerra de la Independencia.

Hacia la izquierda, y siguiendo subiendo, nos encontramos con una estatua del poeta y escritor ibicenco Isidor Macabich. Enfrente tenemos el baluarte de Santa Lucía y el barrio de la Marina, Sa Penya y el puerto. Un poco más adelante nos encontramos con Sant Domingo, el edificio con sus cúpulas de tejas de estilo levantino, construido entre los siglos XVI y XVIII por maestros genoveses, que alberga en una de sus capillas al Cristo del Cementerio, hoy en día una reproducción, pues la original se destruyó en la Guerra Civil, imagen muy querida en la isla.

Ahí nos encontramos con el Ayuntamiento, lugar donde hubo un convento y donde sirvio de prisión en su día.

A esta altura, desde la balaustrada, en la plaza de Espanya podemos contemplar todo el puerto de Ibiza y con días claros, allá al fondo, la silueta de la otra isla Pitiusa, Formentera. En esta plaza se encuentran algunos edificios de interés arquitectónico. Desde allí podemos adentrarnos entre callejuelas y descubrir Dalt Vila.

Desde la plaza, por un pasadizo, se llega directamente a las inmediaciones del castillo y por la empinada calle Santa María primero y luego por la calle Mayor, se llega a los pies de la catedral de Santa María. Catedral con un carácter defensivo más que religioso.

Se construye aprovechando parte de la muralla musulmana. En el siglo XIV se levanta la torre del campanario y cinco ábsides, con sus cinco capillas. Posteriormente, durante los siglos XVI y XVIII se fueron añadiendo capillas laterales y se amplió la nave central.

El interior no tiene gran interés, pues no se conserva apenas nada, Sólo unos arcos góticos por detrás del altar mayor y un pequeño museo con una Custodia gótica y retablos de los siglos XIV y XV.

 

En las inmediaciones de la catedral, no hay que perderse la antigua Universidad, hoy Museo Arqueológico, el Museo Diocesano, la Casa de la Curia o el Palacio Episcopal. 

El Museo arqueológico fue Universidad o gobierno autónomo de la isla primero y Casa Consistorial hasta 1838. El edificio posee un artesonado mudéjar con arabescos y numerosos elementos góticos.

Las salas del museo contienen una completa muestra de la secuencia histórica en las Pitiusas, desde la prehistoria hasta la conquista cristiana.

 

El castillo está restaurándose. La torre del Homenaje posiblemente sea de origen musulmán. En el interior la pieza más interesante es una sala del siglo XVI con bóvedas de crucería.

Todo el conjunto fue utilizado por el ejército hasta el año 1972.H